El rol del cuerpo en la terapia EMDR
- Rodrigo Casal

- 7 abr
- 1 Min. de lectura

En EMDR no solo trabajamos con lo que piensas, sino con lo que tu cuerpo siente. Muchas experiencias difíciles quedan almacenadas como sensaciones físicas (tensión, presión, vacío), más que como recuerdos claros. Por eso, aunque lo entiendas racionalmente, tu cuerpo puede seguir reaccionando como si el evento aún estuviera ocurriendo. Esto se relaciona con cómo el trauma se almacena en redes implícitas del sistema nervioso.
Durante el proceso terapéutico, se pone atención a esas sensaciones corporales mientras se utiliza estimulación bilateral. Esto facilita la integración entre emoción, cuerpo y cognición, ayudando a que la experiencia se reprocesa de forma adaptativa. Investigaciones en neurociencia muestran que EMDR puede reducir la activación de sistemas de amenaza (como la amígdala) y favorecer la regulación fisiológica.
La evidencia científica respalda este enfoque cuerpo-mente. Por ejemplo, Bessel van der Kolk plantea que “el cuerpo lleva la cuenta” del trauma, mientras que Francine Shapiro demostró la eficacia de EMDR en múltiples estudios clínicos. Además, organizaciones como la Organización Mundial de la Salud y la American Psychological Association recomiendan EMDR como tratamiento basado en evidencia para el trauma.



Comentarios